Cruza tu cartera con tu base, sola
Cada comprador guarda lo que busca: presupuesto, zona, tipo y recámaras. Cada vez que entra una propiedad, el sistema dice quién de tu base la estaba esperando. Un clic y ya es una oportunidad en el embudo.
La visita no se enfría por falta de interés, se enfría por falta de seguimiento. Este sistema sabe a quién no has llamado, qué exclusividad vence y qué comprador de tu propia base calza hoy con una propiedad que ya tienes.
No son ventas perdidas, son ventas nunca perseguidas
Un CRM genérico no sabe qué es una exclusividad, ni que tu ingreso es la comisión y no el precio de lista. Este arranca sabiéndolo.
Cada comprador guarda lo que busca: presupuesto, zona, tipo y recámaras. Cada vez que entra una propiedad, el sistema dice quién de tu base la estaba esperando. Un clic y ya es una oportunidad en el embudo.
Comisión en negociación, comisión cerrada del mes y tasa de visita a oferta. El precio de la propiedad se ve aparte, porque no es lo que tú facturas.
La fecha de vencimiento vive en la ficha de la propiedad y aparece en el panel treinta días antes, con el nombre del propietario al lado.
Toda oportunidad sin movimiento en catorce días sube al panel marcada. No hay que acordarse de revisar nada: la lista de lo que se está enfriando es una vista, no un buen propósito del lunes.
Anotar lo que dijo el cliente saliendo de la visita, en el celular, en veinte segundos. Ahí es donde de verdad se pierde la información.
Consentimiento de datos con fecha y hora en cada ficha (Ley 81 de 2019), tu número de licencia en cada ficha pública y expediente de debida diligencia por operación. Lo que el regulador pide, guardado desde el primer día.
Cada propiedad tiene su ficha para compartir por WhatsApp. Quien la abre y pide la visita no llega como un mensaje suelto: entra al embudo como oportunidad, con la propiedad, la zona y el presupuesto ya cargados, y con la tarea de responderle.
Un enlace por WhatsApp, por historia o pegado en el anuncio del portal.
Deja nombre, WhatsApp, presupuesto y su autorización de datos. Sin llamarte.
Oportunidad creada, tarea de responder en cinco minutos y cruces al instante.
Llena esa ficha de arriba y abre después el embudo: tu solicitud va a estar en la primera columna. Es el producto real, no un video.
Contacto nuevo, calificado, visita agendada, visita hecha, oferta, trámite bancario y cierre. Las etapas reales de una operación en Panamá, con el banco incluido.
No es lo mismo un corredor solo con treinta propiedades que una oficina de ocho agentes con cartera compartida. Se cobra por oficina, no por agente: sumar gente al equipo no te sube la factura.
Pago único al arrancar
Mientras lo uses
Cuántas propiedades y contactos hay que cargar, cuántos agentes lo van a usar y si quieres las fichas públicas con tu dominio. Se aclara en quince minutos y te queda por escrito antes de que decidas nada.
No, y no conozco herramienta en Panamá que lo haga hoy de forma nativa. El anuncio lo sigues subiendo tú. Lo que sí resuelve es que el interesado que llega del portal termine en la misma bandeja que el de Instagram y que la ficha compartida, con seguimiento y sin perderse.
Cada contacto guarda si dio su consentimiento y en qué fecha y hora. Las fichas públicas lo piden de forma expresa y explican para qué se usan los datos. Si un contacto no tiene consentimiento, la ficha lo marca en rojo para que no le mandes promoción.
El corredor de bienes raíces es sujeto obligado no financiero, así que tiene que documentar y conservar el expediente de cada operación. El sistema guarda ese expediente por oportunidad, con fecha y responsable. No sustituye a tu oficial de cumplimiento ni a tu abogado: le da dónde guardar y cómo demostrarlo.
Sí. Va en la configuración de la oficina y se imprime solo en cada ficha pública y en el pie de cada enlace que compartes, que es como debe salir en toda publicidad de un corredor.
No. Los contactos, las notas y el historial son de la oficina, no del teléfono del agente. Se le quita el acceso y la información se queda completa, con todo lo que se habló en cada visita.
Se exporta todo en un archivo que puedes abrir en Excel y la cuenta queda suspendida, no borrada. Nada se elimina sin que lo pidas por escrito.
Trae la cartera de una corredora ficticia para que veas cómo se siente llena. No pide correo ni tarjeta.